Close

Centro de Talca se rearma tras salida de locales

Trabajo articulado entre el sector público y privado podría levantar la zona comercial.

Hay vitrinas donde ya no se anuncian ofertas, sino posibilidades de arriendo. Basta recorrer algunas calles del centro de Talca para advertir que la escena se repite en varios locales que permanecen cerrados. Y, entre los que todavía atienden, tampoco siempre hay certeza sobre sus horarios de funcionamiento. Un local de frutos secos, por ejemplo, tiene escrito en una de sus puertas: “El horario, pregunta la gente”. No es el único cuestionamiento que surge al recorrer el centro. ¿Cómo se está rearmando la principal zona comercial de Talca? 

MIENTRAS UNOS SE VAN, OTROS APUESTAN POR EL CENTRO

El cierre de algunos comercios convive con decisiones que apuntan en la dirección contraria. El caso más evidente es el de Fashion’s Park, que en octubre de 2025 abrió una segunda tienda en el centro de Talca, reforzando su presencia en una zona donde otras marcas han optado por trasladarse. Su apuesta constituye una señal de confianza en el potencial comercial del casco histórico y en su capacidad para seguir generando actividad y empleo.

La decisión contrasta con la salida de París, que dejó sus instalaciones para trasladarse a Plaza Maule; La Polar, cuya sucursal desapareció tras la integración con ABCDin; Gales y Lala, que cerraron sus puertas; Top Dog, que mantuvo únicamente su operación en Curicó; y AIA Muebles, que dejó su tradicional tienda para continuar atendiendo mediante su sitio web e Instagram. A estos movimientos se sumó, el 15 de julio, el anuncio de cierre de la casa matriz de La Cafetería, que mantendrá su operación en el sector oriente.

Para Fernando Jiménez, presidente de la Cámara de Comercio y Turismo de Talca, la permanencia de grandes actores comerciales resulta relevante por el flujo que son capaces de generar hacia otros negocios. “El retail de una u otra manera es el que más vende, el que más gente atrae y cuando se atrae gente por rebalse, las pymes también aprovechan eso”, plantea.

El contraste también permite mirar el centro desde una perspectiva distinta. Para el académico de la UCM y doctor en Sociología Marcelo Pinochet, el desplazamiento del comercio forma parte de una transformación urbana que no implica necesariamente la desaparición del centro. El núcleo cívico y financiero permanece, mientras una parte de la actividad comercial se ha trasladado hacia el sector oriente.

La pregunta, entonces, no es solo por qué algunas empresas se van, sino qué condiciones hacen posible que otras decidan quedarse, crecer e incluso abrir nuevas tiendas. En esa respuesta aparecen factores como seguridad, accesibilidad, horarios, oferta gastronómica, recuperación patrimonial y capacidad de generar experiencias que vuelvan a convocar a las personas.

UN CENTRO QUE PUEDE EXTENDER SU JORNADA

La jornada comercial también está vinculada a las condiciones que permiten llegar y permanecer en el centro. Jiménez explica que la disminución paulatina de microbuses y colectivos ha obligado a algunos comerciantes a cerrar más temprano.

Para quienes terminan su jornada laboral cerca de las 18:00 horas, ampliar los horarios puede marcar una diferencia. Mantener tiendas y servicios abiertos hasta más tarde permitiría no solo facilitar las compras, sino también recuperar otras formas de habitar el centro: tomar un café, encontrarse con otras personas, realizar trámites o simplemente recorrer sus calles con mayor tranquilidad.

En esa perspectiva, extender la actividad más allá de la jornada laboral aparece como una oportunidad para generar mayor movimiento y hacer del centro un espacio activo durante más horas del día.

UNA OPORTUNIDAD PARA VOLVER A ATRAER

Enzo Plaza, jefe del Centro de Negocios Sercotec Talca, propone una estrategia público-privada que combine seguridad, accesibilidad, incentivos y una oferta capaz de complementarse con los nuevos polos comerciales.

“El trabajo tiene que ser articulado con el sector público y privado”, afirma. También plantea revisar mecanismos como el costo de las patentes para favorecer la instalación de nuevas empresas en el casco histórico.

La identidad aparece, además, como uno de los activos sobre los cuales construir esa nueva etapa. Para Jiménez, el Mercado de Talca puede transformarse en un punto de encuentro comercial y turístico, potenciando su carácter patrimonial y su capacidad para convocar visitantes.

Plaza agrega otro requerimiento: actividades y espacios para las familias, además de lugares donde los adultos puedan permanecer después de la jornada laboral. El centro, plantea, tiene la oportunidad de recuperar atractivos deportivos y recreativos y, con ello, ampliar las razones para visitarlo más allá de una compra puntual.

A esa transformación se suma la tarea de fortalecer las habilidades comerciales y comunicacionales. Informar claramente los horarios, mantener actualizados los canales de atención y adaptar la oferta a las nuevas rutinas de los consumidores también forman parte de una experiencia comercial que puede favorecer la decisión de quedarse.

Talca ya cuenta con distintos polos comerciales, cada uno con públicos y propuestas particulares. El centro, Plaza Maule y Go! Florida conviven en una ciudad donde las personas ya no buscan únicamente productos, sino también espacios donde encontrarse, recorrer y vivir experiencias.

El desafío, entonces, no parece ser recuperar exactamente el centro que alguna vez existió, sino construir uno capaz de responder a las necesidades actuales. Uno que combine comercio, patrimonio, servicios, cultura, gastronomía y espacios de encuentro. Y que, en definitiva, vuelva a poner a las personas en el centro de su transformación.

Pinochet lo resume: “Tenemos que hermosearlo, iluminarlo más y que la gente entonces vaya con total agrado”, puntualizó.

Comparte en tus redes
WhatsApp
Twitter