El abogado y administrador público venció el centralismo que se replica en regiones y asumió la representación del Presidente Gabriel Boric. Durante cuatro años, el territorio lo puso a prueba y aprobó en salud y las impredecibles emergencias.
Su despacho está ordenado y en uno de los estantes figuran algunos recuerdos familiares que le recuerdan quién es y de dónde viene. Humberto Aqueveque Díaz es abogado, administrador público, oriundo de Cauquenes, militante del Partido Socialista y, desde marzo de 2022 y hasta el 11 de marzo de este año: representante del Presidente Gabriel Boric en la zona.
Su nombre y su gestión repletan espacios en los medios de comunicación que han cubierto una labor en la que ha destacado, primero por ser, junto con la delegada de Antofagasta, uno de los dos líderes que ha permanecido durante todo el mandato y, segundo, por estar en cada vicisitud que ha debido enfrentar la zona.
A menos de un mes de concluir su labor revisa con orgullo todo lo que ha logrado.
“Estoy bien contento de poder cerrar así el período porque era una gestión compleja”, dice mientras se apresura a reconocer que “las catástrofes conviven con la Región del Maule y se requiere que haya autoridades presentes”.
Para Humberto Aqueveque, el haber sido designado como delegado fue algo inesperado. “Era extraño que un cauquenino pudiese ser nombrado delegado regional presidencial”, recuerda. Venía de una ciudad pequeña, relegada por el centralismo que, a veces, también replican las regiones y de la experiencia en la Gobernación de Cauquenes. Haber completado los cuatro años -admite- es uno de sus mayores orgullos.

DE LA TESIS A LA DEFENSA DEL CARGO
Aún siendo estudiante de pregrado, Aqueveque había reflexionado críticamente sobre el rol que del representante del Presidente de la República en las regiones y comunas.
En su seminario de investigación de Derecho abordó un profundo ajuste al rol que ejerce. “Esto lo he dicho varias veces, yo hice mi tesis de Derecho sobre la eliminación del cargo de intendente”, reconoció.
Sin embargo, la experiencia en el territorio matizó esa mirada académica. Gobernar una región extensa, atravesada por emergencias y marcada por el centralismo, le dio otra perspectiva. “Creo que en regiones es muy difícil no tener una coordinación siendo además el representante del mandatario”, sostiene, y agrega que mientras no se resuelvan las bases estructurales de la descentralización, “tiene que haber un nexo potente con mucho respaldo que represente al Presidente de la República y al gobierno central”.
Eso, aun cuando defiende la designación de ‘ministros enlace’ que se despliegan en regiones en medio de tragedias o complicaciones, ya que según explica “es una colaboración importante, porque más allá de lo que el delegado pueda gestionar directamente con el Ministerio del Interior, hay algunas cosas que tienen que gestionarse en el gabinete de ministros”.
EL DÍA EN QUE LLORÓ
Las inundaciones de 2023 aparecen como el punto más duro del período y no titubea al recordarlo. La jornada en que se encontró el cuerpo del bombero Robinson Altamirano, quien desarrollaba el intento de rescate de un adulto mayor, en Vega Ancoa de Linares, “fue el momento más duro que me ha tocado vivir”. Caminar junto a su cuerpo, cubierto con la bandera chilena, entre voluntarios que también sufrían por su partida, marcó un quiebre personal: “ese fue un día en que lloré”.
Sin embargo, esa no fue la única crisis, también hubo incendios forestales, paralizaciones de transportistas de carga, intensas lluvias y desbordes de ríos. El Maule —cordillera, valle y mar— concentra belleza, pero también riesgos. Allí, sostiene, la autoridad debe estar presente.
LOS AVANCES
Habían transcurrido apenas unos meses desde que se habían iniciado las demoliciones en Las Américas, un barrio invadido por el crimen organizado en Talca. En ese entonces, una dirigente lo llamó para agradecerle, dado que, según cuenta, ella le relató que ‘los niños están usando sus juguetes afuera y no tenemos que estar encerrados a las 6 de la tarde en las casas’. “Ese fue un momento lindo”, asegura mientras se toma el tiempo de subrayar que los índices delictuales -en cuanto a incivilidades y violencia en contra de la propiedad, entre otros- “están muy por debajo de muchas regiones”.
Con orgullo, el delegado conecta con su origen. Tres inviernos atrás, un sobrino suyo estuvo internado en una sala de pediatría instalada en un contenedor en Cauquenes. Hace pocos días recorrió el hospital de la provincia -que lleva un 95% de avance- y para el cual se proyecta una capacidad de 130 camas, ante lo cual destaca que “finalmente, la gente va a tener dignidad en el área de la salud”.
El legado en salud pública lo completan los avances en el Hospital de Parral que alcanza un 94% y el de Constitución que ya supera el 85% de ejecución. Una alegría que se merma por lo que califica como “una yayita” en referencia a que “no pudimos resolver administrativamente el Hospital de Linares”, un recinto médico inconcluso debido a que la empresa a cargo no logró continuar con el proyecto.

PRESENTE, DONDE SE LE NECESITA
Tras cuatro años liderando la gestión del gobierno en la zona que ha tenido como slogan ‘Chile avanza contigo’, Aqueveque prefiere evitar dar consejos a quien lo reemplazará en la delegación y opta por hablar de coordinación y presencia. El Maule —detalla— es una región donde la planificación siempre puede alterarse por una emergencia.
En múltiples informes y en su memoria está el balance de un trabajo exigente, cuyo ciclo comienza a cerrarse con la convicción de que gobernar en el Maule exige estar ahí cuando la región y su gente más necesitan la presencia y la acción del Estado.







